CRONICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA
Gabriel García Márquez
Crónica de una muerte anunciada, es una novela de Gabriel García Márquez, y se publico en 1981. se basa en un hecho histórico ocurrido en la tierra natal del escritor Colombia. En Márquez la mezcla entre mito y realidad. Cuando empieza la novela, Santiago Nasar ya sabe que lo van matar, esto por el honor de Ángela pero el relato termina precisamente en el momento en el que Santiago Nasar muere.
Gabriel García Márquez vivía en una pequeña aldea de Arac ataca, situada en la Sierra de Santa Marta, en los Andes de Colombia, sobre la costa del mar Caribe. En este libro trata la historia de amor entre Bayardo San Román, Ángela Vicario y Santiago Nasar, uno de los protagonistas de esta historia.
Santiago se levanto temprano sobre las cinco y media de la mañana para esperar el buque que traía de paso al obispo. Aquel día Santiago había dormido poco y mal y de la borrachera que llevaba ni se quito la ropa. Luego despertó con un dolor de cabeza muy grande, tras un rato se puso un pantalón y una camisa de lino blanco, un poco arrugada porque no tenía almidón, porque el obispo ya venía, normalmente se pone el vestido de color caqui y las botas de montar porque es devoto del Divino Rostro, él heredo una hacienda de ganado que le dejo su padre que él administraba y tenía una gran cantidad de armas.
Así como su padre dormía con un arma escondida en la almohada, ese día la descargó antes de salir de la casa. Pues así descargada nadie podía disparar y no ocurriera algo inesperado, cuando el era pequeño, una mañana la sirvienta sacudió la almohada para quitar la funda y se le cayó la pistola al suelo y se disparó al chocar contra el suelo, y la bala llego a la iglesia que estaba en el otro extremo de una plaza.
Un día Santiago se despidió de su madre y salió del cuarto y entró en la cocina donde estaba Victoria Guzmán, la cocinera, que estaba haciendo el almuerzo. Santiago se sentó en la mesa y Divina Flor, hija de Victoria le sirvió un tazón de café con un trago de alcohol como todos los lunes esto para poder llevar el día, Santiago tomo dos aspirinas y se quedó mirando a Divina y en ese momento Victoria se giró y le ordenó que la dejará.
La casa era un antiguo depósito con paredes de tablones y un techo de dos aguas, había sido construido cuando por el río aun se podía navegar. En la planta baja hay un salón que servía para todo y al fondo del salón los corrales para los animales, y en la planta alta hay dos dormitorios anchos donde se construyo un balcón, además tiene dos ventanas para que entrara claridad.
Victoria y Divina sabían perfectamente que iban a asesinar a Santiago pero ellas se callaron porque querían que lo mataran, terminado su café se levantó y se dirigió a la puerta principal, la cual le abrió Divina y no cerro el cerrojo con la esperanza que se pudiera reguardar de sus asesinos, alguien que no fue identificado metió por debajo de la puerta un sobre en la cual le avisaban que lo iban a asesinar, este sobre no lo vio nadie.
A las seis Santiago salía de su casa camino al puerto, el único lugar abierto en la plaza era una tienda de leche, donde estaban los gemelos Pedro y Pablo Vicario que tenían 24 años, Clotilde vio a Santiago cuando salió de su casa pero se reprimió y no despertó a los gemelos.
Se habían dormido después de tres horas de espera, para ellos era el primer sueño desde hacía tres días. Se despertaron con el ruido de la bocina del buque del buque que vieron venir donde venía el obispo.
Cuando paso el buque Margot invito a Santiago a desayunar en su casa y él aceptó, dijo que se cambiaba de ropa y le alcanzaba pero ella insistió en que le acompañara ya porque el desayuno ya estaba servido. Así que Santiago se fue a casa a cambiarse. Aquí nadie se preguntó siquiera si Santiago estaba prevenido, porque a todos les pareció imposible que no lo estuviera. Margot era una de las pocas personas que todavía ignoraban que lo iban a matar.
La madre de Margot tampoco lo sabía, era muy extraño ya que era una de las que lo sabía todo. Después de un rato Margot se enteró completamente de la noticia y de un modo brutal: Ángela Vicario, había sido devuelta a la casa de sus padres porque el esposo (Bayardo San Román ) encontró que no era virgen. Pero la cuestión es que no se le conoció otro novio a Ángela. Margot volvió a casa rápidamente. Aquella noticia dejo perpleja a su madre la cual salió corriendo hacia la casa de Santiago Nasar y por el camino se encontró con una vecina y le dijo no se moleste ya le han matado.
La otra parte Bayardo San Román, un hombre que llego al pueblo en un buque con todas sus cosas. Tenía treinta años. Llegó al pueblo con una chaqueta corta y un pantalón muy estrecho todo el pueblo intentaba saber más de él, un día vio a Ángela y a su madre por la plaza y le llamo la atención, compró todos los números de la rifa, y se lo llevó a su casa. Ángela era la menor de una familia de escasos recursos, su padre Poncio Vicario era pobre y su madre había sido profesora de escuela.
Cuando se acercaba la muerte el padre Amador se dirigía hacia al puerto, con la intención de avisar a Placida pero se le olvido porque tenía que preparar el acto para recibir al obispo y cuando mataron a Santiago se sintió culpable y desgraciado porque no aviso a su madre antes, se murió por culpa de siete heridas mortales, el hígado estaba casi seccionado por dos perforaciones profundas, además cuatro incisiones en el estomago y una de ellas tan profunda que lo atravesó por completo y le destruyó el páncreas, tenía otras seis perforaciones menores y múltiples heridas en el intestino delgado, según el informe, la causa de su muerte fue por hemorragia masiva.
Los hermanos Vicario fueron encerrados en el calabozo donde se les dio jabón y estropajo para quitarse la sangre y el olor. Le trajeron el almuerzo pero Pedro no probo un solo bocado, Pablo por su parte comió un poco de todo que le llevaron y un cuarto de hora después desató en una diarrea pestilente, Pedro estaba tan convencido que habían envenenado a su hermano que llamo al alcalde, el alcalde llevo a Pura Vicario a las tres de la mañana para que se despidiera de sus hijos, fue la familia al completa, hasta las hijas mayores con sus maridos, tenían que confesarse, pero Pedro Vicario se negó y convenció a su hermano que no tenían nada de qué arrepentirse, los gemelos fueron absueltos y quedaron libres.
SINTESIS:
Aceptar la muerte es una virtud, y esto lo tenía Santiago Nasar, si sabía que lo iban a matar, debió irse, para escapar de ella, sin embargo el no lo hizo y supo enfrentar la realidad de su muerte.
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